Actualmente 130 millones de personas contagiadas de COVID-19 y más de 2.850.000 personas fallecidas a causa de la enfermedad son el balance a día hoy como consecuencia del virus por el virus SARS-CoV-2. La vacunación frente al COVID-19 constituye actualmente una estrategia esencial para superar a medio y largo plazo la actual pandemia y en este artículo intentaremos resolver todas las dudas que puedan surgir sobre la vacunación.

¿En qué se diferencian las vacunas de ARN mensajero, vector viral y proteína?

Pfizer/BioNTech y Moderna: ARN mensajero

Tanto la vacuna de Pfizer/BioNTech, como la de Moderna o la alemana Curevac son vacunas de ARN mensajero. Estas vacunas de última generación contienen material genético sintetizado en laboratorio que proporciona a nuestras células la información necesaria para fabricar una proteína del virus SARS-CoV-2, la proteína S (Spike). A continuación, nuestro sistema inmunitario reconoce la proteína S como extraña y responde generando anticuerpos y linfocitos T específicos. Con lo cual, cuando el coronavirus entre en nuestro organismo, ya tendremos inmunidad y no enfermaremos.

AstraZeneca y Johnson & Johnson (Janssen): vector viral

Estas vacunas usan un virus inocuo para introducir las instrucciones genéticas necesarias para que nuestras células fabriquen la proteína S. Este virus (suele ser un adenovirus) se conoce como vector viral y ha sido modificado en laboratorio de manera que pueda infectar nuestras células, pero no se pueda replicar.

Novavax : proteína

El virus del SARS-CoV-2, tiene lo que se llama “proteínas de espiga” en su superficie. Estas espigas forman grandes protuberancias, lo que da a los coronavirus la apariencia de llevar coronas.

Estas estructuras son las que utiliza el virus para conectarse a las células humanas, causando la infección. Conseguir que el sistema inmunitario reconozca y “recuerde” esas proteínas en forma de espiga es la clave para que una vacuna funcione.

¿Podemos confiar en vacunas desarrolladas con tanta rapidez?

Las vacunas contra el COVID-19 se han podido desarrollar en un tiempo récord gracias a importantes avances tecnológicos y a la experiencia adquirida con los coronavirus SARS y MERS. Los ensayos clínicos cuentan con cuatro fases:

  • Fase I : donde se comprueba inicialmente que el fármaco es seguro.
  • Fase II : donde se empieza a comprobar si el fármaco funciona como se esperaba y se realiza una búsqueda de la dosis más adecuada y del intervalo entre dosis mediante la participación de decenas de miles personas.
  • Fase III : se verifican de forma robusta los aspectos de seguridad y eficacia del fármaco.
  • Fase IV o estudios de seguimiento : se examinan los efectos a largo plazo una vez el medicamento se ha comercializado.

La principal incógnita que queda por despejar es durante cuánto tiempo van a ofrecer protección estas vacunas, ya que en el momento en el que salgan al mercado su eficacia sólo estará contrastada durante 6-8 meses. Si la eficacia decae con el tiempo, probablemente habría que volverse a vacunar.

¿Qué riesgos conllevan las vacunas de la COVID-19?

El riesgo cero no existe. La gran mayoría de las vacunas pueden provocar una serie de efectos secundarios leves y pasajeros, y aquí se incluyen las del COVID-19. Esto es normal y quiere decir que el sistema inmune está reaccionando.

También pueden darse efectos adversos más graves. Pero cuando una vacuna se aprueba, es porque ha demostrado tener un buen perfil de seguridad, es decir que el riesgo es muy bajo.

Ahora bien, cuando se empiece a inmunizar a cientos de miles de personas, es posible y esperable que ocurran algunos efectos adversos poco frecuentes que no se habían detectado antes, como por ejemplo reacciones alérgicas. Es cierto, además, que algunas vacunas usan nuevas tecnologías con las que tenemos poca experiencia, por lo que habrá que seguir evaluando la seguridad a largo plazo.

En resumen, evaluando riesgos y beneficios, los beneficios en términos de muertes y casos evitados de la vacua del COVID-19 superan con creces a los riesgos asociados a la vacunación.

¿Puedo contraer el COVID-19 si me he vacunado?

Aunque las vacunas más avanzadas han mostrado una eficacia superior al 90%, ninguna de ellas alcanza el 100% de efectividad. Por lo tanto, es de esperar que exista un porcentaje de personas que enferme de COVID-19 a pesar de estar vacunadas.

Si he pasado la enfermedad, ¿tengo que vacunarme?

Varios estudios demuestran que una sola dosis en personas que han pasado el COVID-19 es suficiente para inducir una respuesta inmune igual o superior a la que se observa en personas que no han pasado la enfermedad y se han inoculado dos dosis. A grosso modo, la infección de SARS-Cov-2 serviría de “primera dosis”. Estos estudios también revelan que una segunda dosis en personas que han pasado la enfermedad no solo no aporta más beneficio, sino que las reacciones adversas pueden ser más fuertes.

Ahora bien, sabemos que la gran mayoría de personas que han pasado el COVID-19 desarrollan inmunidad protectora, pero no sabemos cual es la duración de dicha inmunidad. Se ha comprobado que esta protección no es menor a seis meses. Con lo cual, es un contexto de escasez de dosis, se recomienda que estas personas no sean prioritarias para la vacunación.

¿Qué efectos secundarios pueden producir las vacunas?

Los efectos secundarios más frecuentes son dolor en el sitio de inyección, cansancio, dolor de cabeza y fiebre o escalofríos. Estos efectos no son motivo de preocupación, al contrario, quiere decir que nuestro sistema inmune está respondiendo.

Se han notificado algunos casos de anafilaxis, en particular con las vacunas a base de ARNm (Pfizer o Moderna), pero son muy raros: 66 casos tras 18 millones de vacunas administrada. Todos (menos uno) ocurrieron en los primeros once minutos y no se reportó ninguna muerte.

¿Son más frecuentes en personas mayores?

No, al contrario. Las personas mayores tienen un sistema inmune menos reactivo y por lo tanto suelen tener menos reacciones secundarias.

¿Por qué se detuvo la vacunación con AstraZeneca en algunos países? ¿Existe un posible vínculo entre esta vacuna y casos de trombosis?

Algunos países europeos dejaron de administrar la vacuna de AstraZeneca debido a la notificación de algunos eventos trombóticos en personas que habían recibido la vacuna en los 14 días posteriores a la inoculación. Tras una revisión de los casos notificados (7 casos de coagulación intravascular diseminada y 18 casos de trombosis cerebral), la Agencia Europea del Medicamento concluyó que la vacuna es segura y eficaz. Los beneficios de la vacuna son mucho mayores que los riesgos asociados (25 casos entre casi 20 millones de personas vacunadas). La mayoría de países Europeos han anunciado que retoman el uso de esta vacuna.

¿Cuándo me vacuno? (actualizado 6 de Abril 2021)

Gobierno de España. Ministerio de Sanidad. Estrategia de vacunación COVID-19

¿Es obligatorio vacunarse contra el covid-19?

No. Como ocurre con el resto de las vacunaciones en España, la vacuna frente al nuevo coronavirus no es obligatoria.

¿Cuáles son los beneficios de vacunarse contra el COVID-19?

Estudios recientes confirman que con la vacunación contra el COVID-19 conseguiremos prevenir el contagio, la gravedad y la mortalidad del COVID-19. Aumentaremos el número de personas que están protegidas de contagiarse con el COVID-19 , lo que hace que sea más difícil que la enfermedad se propague contribuyendo a la vez a la inmunidad colectiva. Y evitaremos que el virus se propague y se replique, lo que le permite mutar y posiblemente volverse más resistente a las vacunas.

BIBLIOGRAFIA

 

Santiago Clemente Sanz Rodríguez

Enfermero Avantis